miércoles, 14 de febrero de 2018

Amar después de los 50

Blogger invitada Mónica Moreno
¿Cómo es el amor después de los 50?
Después de tantos años, de haber sido, solteras, casadas, divorciadas o arrejuntadas la manera en como vemos, sentimos y damos amor ha cambiado mucho a través de los años.  A lo largo de nuestra vida hemos atravesado por frustraciones, conflictos, crisis, pérdidas, rupturas y cada una de éstas situaciones debió habernos dejado un aprendizaje.
Todo ese cúmulo de experiencias, las sensaciones, las pruebas superadas, nos permiten ahora abrirnos a lo que yo llamo un amor maduro.
Amor maduro
Podemos y debemos despegarnos de la ilusión de que el otro sea como uno quiere y en cambio aceptar la realidad de que la otra persona es tal cual es. Igualmente que nosotras somos de tal o cual manera. Ya, adiós a la obsesión, las ganas y la “ilusión” de querer cambiar al otro. Eso no pasa nunca. La magia está en aceptarnos unos a otros. Cada quien sabe lo que acepta o no. Pero cuando dejamos de idealizar príncipes y princesas, comenzamos a amar a personas reales.
Otro aspecto muy importante es que a esta edad como pareja somos menos dependientes, económicamente hablando hemos aprendido a cubrir nuestras necesidades.
Y en el terreno emocional, no queremos a nadie cuya vida gire en torno nuestro. Ni al revés. Somos personas independientes, compartiendo nuestras vidas, en una relación basada en confianza mutua y comunicación. Con afinidades, similitudes y también sanas diferencias. Pero sin escenas, ni ataques de celos.
Cuando hemos pasado la barrera de los 50 lo importante es estar cerca del otro, no empeñarse en la competencia o el egoísmo.
Hemos aprendido a amarnos primeramente a nosotras, y somos felices; basadas en eso, somos libres de elegir con quien compartir nuestro amor y felicidad.  Y también somos lo suficientemente maduras para que cuando el amor se acabe, de uno y otro lado, podamos decir adiós o dejar ir, sin dramas.
¿Y qué pasa con el sexo?
Miles de veces comentado aquí, sí, la capacidad física va mengüando pero no es ningún impedimento para disfrutar. La sexualidad a nuestra edad tiene que ver mucho más con la relación y conexión emocional con nuestra pareja. Si conservamos el gusto por estar juntos, la sexualidad y la intimidad se vuelven creativas, gratificantes y profundas.
Suena a cliché, pero es cierto, para el amor no hay edad.  Lo importante es que estemos abiertas a darlo y recibirlo.
                                             Amar es lo importante
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