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jueves, 28 de diciembre de 2017

El placer de engordar


Después de ver fotos de artistas y celebrities como ahora se le llama a los que tienen miles de seguidores en las redes sociales, descubrí que existe un nuevo placer,  que ellos no pueden gozar.

Sí, me refiero a engordar, a subir unos kilitos, tras deleitar al paladar y al cuerpo con comida de más, con dulces de temporada, con bebidas copiosas y con toda aquella botana o golosina que le venga a bien a uno tomar, esta temporada de fiestas.

Y no es que este abrazando con júbilo la moda curvy, que dicho sea de paso merecen toda mi admiración, sino que es rico y hasta saludable por unos días olvidarse de la báscula.

Es entonces cuando festejo ser gente común y corriente como diría mi abuelita, alguien que no está debajo de la lupa, por lo que su cuerpo puede tomar dimensiones más amplias, lucir ropa más ajustada que de costumbre, y no por mejores curvas, sino porque el cuerpo ha aprendido a redondear.

Así que engordar, es un placer, que solo pueden vivir,  los seres que disfrutan de los encuentros amistosos, familiares, de largas reuniones, acompañadas de comilonas, en días de descanso extremo, en el que el cuerpo se abandona al aumento corporal sin control.


Ya vendrá enero con su cuesta encima y con nuestra primera promesa/propósito de bajar lo que ingerimos, con tanto gusto, el último mes de cada año.