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domingo, 23 de agosto de 2015

Cómo cuidarte cuando viajas en avión

Las condiciones particulares que se suelen dar dentro de un avión pueden llevarnos a padecer alguna molestia, sobre todo si son viajes de larga duración.

Hay que tomar en cuenta que los cambios de presión pueden afectar nuestros gases intestinales, que tienden a expandirse. Lo aconsejable es no ingerir comidas grasosas o pesadas desde el día anterior al viaje.
Los cambios de presión en las fases de despegue y aterrizaje pueden molestar los oídos con sensaciones de taponamiento. Para evitar estas molestias hay que igualar la presión en el oído medio con medidas tan simples como sonarse la nariz con un pañuelo.

Es importante comentar que la humedad es más baja de lo normal entre un 10% y un 20% durante los vuelos, lo que puede provocar una sensación de sequedad sobre la piel, vías respiratorias y córnea.

La sensación disminuye si se evita el alcohol y el café al menos desde el día anterior al viaje, ya que estas sustancias tienen un efecto deshidratante. También se recomienda beber agua y zumos durante el vuelo, e incluso usar una crema hidratante para la piel.
El jet-lag, o desfase de horario provoca cansancio y somnolencia diurna, más acusadas cuanto mayor es la diferencia horaria entre el origen y el destino.

Para contrarrestar estos efectos no se puede hacer mucho, aunque los expertos recomiendan intentar adaptarse lo más rápidamente posible a los nuevos horarios, sobre todo si se va a permanecer mucho tiempo.

Si sólo vamos a estar unos días, lo más aconsejable es que conservemos el horario de casa en la medida de lo posible.

El tabaco está estrictamente prohibido en todos los vuelos, aunque algunas personas, por su especial dependencia, pueden sufrir crisis de ansiedad en largos trayectos.

La recomendación en estos casos es consultar con el médico, para ver la posibilidad de llevar algún sustituto de la nicotina como parches o chicles.

Por último, está el espacio, más reducido del habitual y que, especialmente a algunas personas, puede provocarle hinchazón de pies y tobillos o problemas circulatorios.

La recomendación general, sobre todo cuando vamos a estar mucho tiempo viajando, es llevar ropa amplia y transpirable que no nos apriete y permita la ventilación.

También hay que mover los pies y manos con cierta frecuencia mientras permanecemos sentados, como en rotaciones o flexiones leves, que aunque parezca que no, son importantes porque activan la circulación.

Y, cuando se pueda, al levantarse para ir al aseo, aprovechar el camino para estirarse un poco, los brazos, la espalda, el cuello, etc.

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