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viernes, 30 de enero de 2015

La línea que no debemos perder…

Muchas de nosotras nos sentimos contentas al no tener patas de gallo ni arrugas en la frente, pero pocas veces nos percatamos de que el rostro esta empezando a perder definición y que como consecuencia nuestro ovalo facial se esta diluyendo.

La flacidez que es uno de los signos de envejecimiento. se hace presente en esta zona, generalmente olvidada por las mexicanas. Poco a poco se va esfumando la fina línea que marca el rostro y el perfil que antes nos distinguía.
 
Esto se empieza a notar alrededor de los 40 años, dependiendo de la persona, puede ser antes o después, y como resultado de esta, va desapareciendo paulatinamente pero en forma constante el contorno del óvalo facial. 

Por cada 10 años de vida la producción de colágeno que se debe desarrollar en la dermis, se va malgastando cerca de un 8%, lo que hace que se pierda el tono en la zona y por ende se inicie su caída.

Sin embargo este no es una señal aislada, ya que se conjuga con la disminución de la elasticidad y de los contornos naturales del rostro, por lo que hay que efectuar acciones correctivas para frenar este problema que un día nos golpea a los ojos al vernos al espejo.

Para evitar que este envejecimiento, nos tome de sorpresa, se deben realizar acciones preventivas a base de tratamientos que estimulen la producción natural de colágeno en esta zona. 

Por ello no hay que olvidar a diario en la rutina de belleza aplicar tratamientos especialmente diseñados para el ovalo y el cuello, que den soporte y firmeza.

Es un error creer que la crema que utilizamos en la cara, sirve por igual para estas dos zonas,l pues estas regiones tienen una problemática y resistencia al tiempo muy diferente.

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